Las telecomunicaciones de cara a un mundo cambiante

En los últimos años, la palabra “telecomunicaciones” ha pasado a estar cada vez más presente en nuestro vocabulario cotidiano. El surgimiento de las nuevas tecnologías de la comunicación y la informática ha tenido un impacto decisivo en nuestras sociedades, y los gobiernos han tenido que dictar leyes para regular los escenarios en los que operan y prevenir los excesos perjudiciales que este sector puede acarrear.

Las telecomunicaciones llegaron para quedarse, y han cambiado de forma apreciable nuestro estilo de vida y nuestra economía. Gracias a estos avances tecnológicos, nuestra forma de concertar una cita, coquetear, buscar pareja, buscar empleo, comprar, estudiar o viajar han sufrido cambios drásticos. Sin embargo, hay un aspecto de la experiencia humana que la tecnología actual, en términos generales, sigue siendo incapaz de ofrecer.

La mente humana responde ante los estímulos del mundo físico que nos rodea. Lo que captamos a través de nuestros sentidos resulta vital a la hora de tomar cualquier decisión. Los ordenadores y dispositivos portátiles ciertamente estimulan algunos de nuestros sentidos, pero el olfato, el tacto y el gusto suelen quedar por fuera. Por fortuna, se espera que relativamente pronto se produzcan desarrollos tecnológicos que nos permitan disfrutar de una experiencia sensorial más rica a la hora de utilizar nuestros dispositivos electrónicos, y así superar la brecha entre el hombre y la máquina.

Ya sabemos que los ordenadores pueden hablar y escuchar, tal como lo demuestran aplicaciones comoCortana Siri, Cortana o Tellme. El tacto virtual o comunicación kinestésica (haptics) nos permite interactuar con contenido virtual, pudiendo sentir el peso de un objeto o la suavidad de la melena de un león. También se ha avanzado mucho en la transmisión de olores vía electrónica, lo que supondrá todo un boom en el campo del mercadeo, la publicidad y el entretenimiento.

En el futuro no dependeremos de un portátil para estar conectados, sino que los dispositivos electrónicos probablemente comenzarán a ser instalados en ciertas partes de nuestro cuerpo, haciéndonos progresivamente mitad humanos y mitad robots. Estas tecnologías, que hoy nos parecen cosa de ciencia ficción, en realidad no están muy lejos.